¿Somos esclavos de nuestra opinión? Lo hablamos con ‘La gata de Schrödinger’

Pocas veces somos conscientes, y nos preguntamos, si aquello en lo que creemos lo hacemos por motivos racionales o si bien lo hacemos porque sencillamente nos viene dado y no lo contrastamos. 

En la quinta edición de ‘L’altra cara’, la coproducción de YouPlanet y TV3, ponemos encima de la mesa una cuestión muy interna: las creencias. Y lo hacemos con Rocio Vidal, autora y protagonista del canal de YouTube ‘La gata de Schrödinger’; un perfil divulgativo que mediante un tono sarcástico y humorístico ha logrado superar los más de 450.000 suscriptores.

Acompañada por Roger Carandell en un lugar ideal para hablar de la fe y la ciencia, el ‘Museu de Ciència CosmoCaixa Barcelona’, Rocio recuerda como su salto a la fama vino cuando desmintió en un vídeo las teorías pseudocientíficas que contaban ciertas influencers. Con un discurso “peligroso” sobre cómo limpiar el aura interna, se lucraba con cosas como la venta de piedras mágicas: “hablaban como médicos, y no los son”.

A pesar de ser muy crítica con las teorías terraplanistas, opinión que refuerza todavía más tras asistir a múltiples congresos donde se defienden estas hipótesis, admira que digan que mucha gente sabe cosas pero no sabe por qué: “La gente sabe que la tierra es redonda, pero cuánta puede explicar porque lo es?”.

En este mismo sentido, ‘La gata de Schrödinger’ no puede omitir que es una gran contradicción que sean, precisamente los terraplanistas, los que hagan esta reflexión: “la gente que se cuestiona las cosas está bien, tener pensamiento crítico, pero para llegar a la conclusió que la tierra es plana dices “tanto rollo para llegar aquí!?””.

El ser humano es un ser que en su naturaleza vive la necesidad de creer. Los Neandertales fueron los primeros que se preguntaron qué eran las estrellas y qué pasaba tras la muerte. Ahora, según Rocío, la gente joven no cree tanto en la moral católica pero mantiene intacta esa necesidad de creer en algo. Ese algo, ahora, considera que es «más espiritual, tiene relación con las energías y el universo. No es lo mismo, pero llenan ese vacío”. 

Es precisamente esta necesidad de fe la que nos impide dejar de creer en aquello que nos orienta. “Somos esclavos de nuestra opinión y creencias, y las redes son ayudan a que así sea”, considera: “en Twitter es muy difícil cambiar de opinión, porque se te comen”. Este refuerzo permanente de nuestras convicciones ha provocado la aparición del ‘sesgo de la confirmación’. Un concepto que explica el hecho de que ahora “nos alimentamos tanto de lo que nos gusta que rechazamos todo lo que es nuevo. De eso se aprovechan las redes sociales y la política, nuestro cerebro se alimenta de lo que nos gusta. Por esto es normal que la gente se enfade cuando cuestionas sus creencias, porque atacas a su fuente. Es difícil cambiar de opinión porque forma parte de nuestra vida”.

Rocio sostiene que es esta incapacidad para escuchar opiniones que cuestionan las nuestras las que genera esta polarización social y política que vivimos: “hay que ejercer el pensamiento crítico, romper los dogmas”. ¿Tiene alguno que romper ‘La gata de Schrödinger’? Sí, “es posible que te guste el reggaeton y ser buena persona”. 

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