La otra cara de la globalización

Vivimos en un mundo interconectado entre sí, aquello que pasa en Barcelona puede tener su eco en Barranquilla. Sea desde un punto de vista político, económico o cultural, las sociedades del mundo cada día interactúan más entre ellas haciendo realidad la globalización, el tercer concepto que desde ‘L’altra cara’ -la coproducción de YouPlanet con TV3- ha querido analizar con el creador de contenido Rubén Díez, conocido como Lethal Crysis.

A pesar de que hoy es fácil identificar Lethal Crysis como un viajero que vive aventuras alrededor del mundo, la verdad es que Rubén empezó su camino en YouTube a los 15 años con un canal de temática científica donde hacía experimentos y trasteaba con objetos que imitaban órganos del cuerpo.

Por aquel entonces logró reunir a más de 400.000 seguidores, pero a pesar del éxito, Rubén admite que no era el tipo de contenido que más les satisfacía. A medida que se fue haciendo mayor, cuenta, más les apetecía “dejar la habitación para ver mundo”.

Cuando empezó a volar descubrió el estímulo que supone conocer gente nueva, comida diferente y, en definitiva, “salir de tu zona de confort”. Un reto, un nuevo estilo de vida, que es difícil de lograr si no tienes la “suerte” de tener unos padres ricos o, como en su caso, aprovechar el eco de sus vídeos para pedir ayuda a compañeros de viaje y marcas que le pudieran dar ese asesoramiento, apoyo económico o ayuda para contactar con aquellos que le podían acoger en sus aventuras.

Nadie mejor que él puede contar hasta qué punto la globalización es sinónimo de progreso o de autodestrucción. Rubén, que ha viajado al Amazonas y a Bangladesh, aprovecha estos dos viajes para dar su opinión sobre este fenómeno. Según Lethal Crysis, la globalización es un “progreso que se ha desarrollado” con el cual “no hay que luchar, sino adaptarse y jugar con él, sacar provecho y reducir las contras”.

Este progreso, pero, sostiene que debe ser un progreso natural y no forzado. Qué quiere decir? Pues que del mismo modo que la industrialización que tuvo lugar en Europa hace 200 años fue un proceso de desarrollo que siguió su curso, en lugares como Bangladesh esta industrialización se está produciendo por el “yugo de occidente, que necesita cubrir sus necesidades”. “Esto conlleva la globalización”, sostiene, pero matiza, “la industria de la moda significa el 80% del PIB del país, así que si sacas esa industria ese país se muere”.

Rubén pide, con firmeza, que hagamos un consumo responsable porque, precisamente, los productos de “usar y tirar” no solo generan más contaminación sino que son causa-efecto del hecho que haya esta situación laboral en estos países en desarrollo.

Estas aventuras le han permitido, también, darse cuenta de cómo en las tribus y los pueblos que viven al margen de la civilización todavía mantienen vivas aquellas tradiciones y formas de vida que tenían nuestros antepasados. No es solo un hecho tecnológico, sino también un estilo de vida donde se pone en valor el bienestar personal y la cura del cuerpo humano. Asimismo, reivindica la actividad de viajar como una cura contra el racismo, ya que con el contacto con otras culturas donde te das cuenta que te puedes encontrar en situaciones en las cuales necesites algún tipo de ayuda, y verás como “gente de cualquier condición” te echa una mano: “quien viaja no puede ser racista”.

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