Las claves para un buen social commerce

Hasta hace relativamente poco pensar en ir de compras era sinónimo de situarnos en un marco mental en el cual visitamos una tienda o un centro comercial y empezamos a buscar. Ciertamente, en los últimos años esta tendencia se ha ido apagando en pro de la compra online, pero ahora esta tendencia también vive un proceso de cambio.

Hoy os queremos hablar del social commerce, una forma de comercio online que utiliza las redes sociales como canal de ventas; tanto de productos como de servicios. Lo que empezó Facebook el año 2014 con la introducción del botón ‘comprar’ en Messenger es ahora una tendencia global. Tanto es así que la opción de adquirir productos está disponible también en Instagram, Twitter y Pinterest. Y muy probablemente lo será, más temprano que tarde, en TikTok. Pero tiempo al tiempo.

El social commerce nace, crece y triunfa porque ofrece a las marcas un excelente escenario para exponer con todo lujo de detalles la experiencia de utilizar este producto o servicio. Ver en primera persona -mediante una pantalla, claro- esta práctica da mucha más confianza al consumidor a la hora de decidir si pulsa o no el botón de comprar.

Es un win-win en toda regla. El cliente conoce y se inspira con las nuevas tendencias, las puede conseguir con un solo clic y las marcas logran algo que siempre buscan: el cliente ideal y humanizar su reputación

Según el último estudio anual de redes sociales realizado por Interactive Advertising Bureau (IAB) Spain, casi el 50% de los usuarios encuestados declara que las redes sociales han influido en su compra final. Un porcentaje que se dispara al 79% en la franja de los jóvenes de 16 a 24 años. Unos datos muy relevantes si tenemos en cuenta que el 70% de la población española de 16 a 65 son compradores online; lo que supone 16,5 millones de personas.

La claves

Si estás pensando en empezar tu andadura en el mundo del social commerce te vamos a dar unas claves para que puedas hacerlo con más preparación. 

Para empezar, debes desarrollar un plan de marketing donde tengas localizado qué público buscas y, sobre todo, qué red social utiliza. Si tu target es de jóvenes de 25 a 35 años que utilizan Instagram, céntrate en esta aplicación. No le des muchas vueltas, focalizate en ella. Siempre estás a tiempo de abrir otro perfil en otra app.

Una vez tengas claro el plan de marketing y la red social debes preparar una página web multidireccional e intuitiva que permita a los usuarios acceder rápidamente a lo que necesitan

Ten en cuenta que, cuando ya tienes el plan listo y la web operativa, el producto que ofreces debe cumplir las expectativas que vende. Los consumidores de hoy en día compran con más experiencia: conocen el producto y las plataformas. Lo que no lleva a otra cuestión importante, la personalización. Ofrecer descuentos, aparecer en formatos muy singulares e incluso crear un club de socios o fans con precios diferentes te permite tener un alto grado de fidelización.

Empezar en el social commerce con estas primeras premisas te permitirá generar confianza, tener mejor reputación, favorecer el engagement para ganar visibilidad y diferenciarte de tu competencia.

 

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